ECONOMIA
25 de septiembre de 2026
Pobreza en Argentina: el costo de la crisis vuelve a golpear a los hogares
El 32,3% de la población quedó bajo la línea de pobreza durante el primer semestre de 2026, mientras que la indigencia alcanzó al 7,5%. El dato oficial marca un retroceso respecto del semestre anterior y vuelve a poner en discusión la evolución de los ingresos frente al costo de vida.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que durante el primer semestre de 2026 la pobreza alcanzó al 32,3% de las personas en los 31 aglomerados urbanos relevados. En tanto, la indigencia se ubicó en 7,5%. En términos de hogares, los porcentajes fueron del 24,4% y 5,6%, respectivamente.
El resultado representa un aumento de 4,1 puntos porcentuales respecto del segundo semestre de 2025, cuando la pobreza había sido del 28,2%. La indigencia, por su parte, aumentó 1,2 puntos, desde el 6,3% registrado en el período anterior.
El dato vuelve a mostrar una realidad difícil para millones de familias: aunque los indicadores actuales se encuentran muy por debajo de los niveles registrados durante el primer semestre de 2024, cuando la pobreza había alcanzado el 52,9%, la mejora registrada posteriormente no logró sostenerse durante los primeros seis meses de 2026.
Uno de los principales problemas aparece en la relación entre ingresos y costo de vida. Durante el período analizado, el aumento de los ingresos familiares no alcanzó para acompañar el incremento de las canastas utilizadas por el INDEC para medir pobreza e indigencia. Esa diferencia terminó deteriorando la capacidad de compra de numerosos hogares.
El impacto tampoco fue uniforme. Niños y adolescentes continúan siendo uno de los grupos más afectados por la pobreza, mientras que las diferencias regionales muestran un escenario particularmente complejo en algunas zonas del país.
El dato oficial obliga, además, a mirar más allá de las cifras generales. La evolución de los salarios, el empleo registrado, la informalidad laboral y la capacidad de las políticas sociales para compensar la pérdida de ingresos serán factores determinantes para saber si este aumento constituye un retroceso transitorio o el comienzo de una tendencia más prolongada.
La discusión económica queda así planteada entre dos datos que conviven: por un lado, la reducción de la pobreza respecto del pico registrado en 2024; por otro, el nuevo aumento durante el primer semestre de 2026, que evidencia que una parte importante de los hogares todavía no consigue recuperar capacidad económica suficiente para superar las líneas oficiales de pobreza e indigencia.