OPINIÓN
22 de septiembre de 2026
Bomberos Voluntarios: cuando la sirena también es un llamado de atención a toda la sociedad
Desde la Iniciativa Vecinalista Rosaleña expresaron su acompañamiento al reclamo de los Bomberos Voluntarios y plantearon la necesidad de avanzar hacia un sistema de financiamiento que garantice el funcionamiento de los cuarteles sin depender exclusivamente de la solidaridad de los vecinos.
Los últimos días estuvieron marcados por una de las imágenes que ninguna comunidad quisiera tener que protagonizar: nuestros Bomberos Voluntarios saliendo a la calle para reclamar por los recursos necesarios para poder seguir cumpliendo con una tarea que resulta indispensable para toda la sociedad.
El 10 de septiembre, los cuarteles de Bomberos Voluntarios de todo el país hicieron sonar sus sirenas en el marco de un reclamo nacional impulsado por el Sistema Nacional de Bomberos Voluntarios, que reúne al Consejo de Federaciones y a las 29 federaciones provinciales. La protesta tuvo como eje central la transferencia de fondos establecidos por la Ley Nacional N.º 25.054.
De acuerdo con la información difundida por las propias entidades del sector, el monto pendiente correspondiente al ejercicio 2025 y períodos anteriores asciende a $59.330.748.051,41, una suma que, según señalaron, representa aproximadamente $45 millones por asociación.
Pero detrás de esos números hay algo mucho más importante: hay cuarteles, vehículos, equipamiento, capacitación y, fundamentalmente, personas que todos los días están preparadas para acudir ante un incendio, un accidente, una emergencia o cualquier situación que ponga en riesgo la vida y los bienes de nuestros vecinos.
¿Cómo llegamos hasta acá?
En Coronel Rosales conocemos muy bien el valor que tienen nuestros Bomberos Voluntarios.
Durante años, los vecinos hemos acompañado a los cuarteles a través de colectas, rifas, jornadas solidarias, eventos y distintas iniciativas destinadas a reunir recursos. Muchos recuerdan aquellas épocas en las que, desde distintos espacios vecinales, se convocaba a la comunidad a colaborar con quienes, llegado el momento, serían los primeros en presentarse para ayudarnos.
Esa solidaridad comunitaria es un valor que debemos preservar.
Pero también corresponde hacernos una pregunta: ¿alcanza solamente con la solidaridad de los vecinos para sostener un servicio esencial?
La respuesta requiere una discusión más profunda.
La colaboración de la comunidad resulta fundamental, pero no puede convertirse en el único mecanismo para garantizar que nuestros bomberos dispongan de vehículos, combustible, indumentaria, herramientas y elementos de protección adecuados.
El propio Sistema Nacional de Bomberos Voluntarios señala que existen más de 1.100 asociaciones y más de 58.000 bomberas y bomberos voluntarios en el país.
Un reclamo que excede la cuestión económica
El planteo de los Bomberos Voluntarios no se limita a la transferencia de fondos.
Entre los principales reclamos también aparecen la necesidad de agilizar los mecanismos cambiarios y aduaneros para la adquisición de vehículos y equipamiento en el exterior, la aplicación efectiva del régimen de reintegro del IVA previsto por la Ley 27.629 y la incorporación de mecanismos de compensación para las intervenciones realizadas en rutas concesionadas.
En particular, la Ley 27.629 creó un régimen de reintegro del IVA para determinadas compras y contrataciones realizadas por las asociaciones y federaciones de Bomberos Voluntarios para el cumplimiento de sus funciones.
Es decir, el debate no pasa solamente por conseguir dinero para un cuartel determinado. Se trata de discutir cómo debe sostenerse, de manera permanente y previsible, un sistema que cumple una función esencial de respuesta ante emergencias.
El compromiso de la Iniciativa Vecinalista Rosaleña
Desde la Iniciativa Vecinalista Rosaleña consideramos que nuestros Bomberos Voluntarios merecen el reconocimiento permanente de toda la comunidad, pero también políticas públicas que estén a la altura de la responsabilidad que tienen sobre sus espaldas.
No podemos acostumbrarnos a que cada vez que un cuartel necesita renovar una autobomba, comprar equipamiento o afrontar gastos extraordinarios, la primera alternativa sea organizar una rifa, una colecta o una actividad solidaria.
Esas acciones muestran el enorme compromiso de nuestros vecinos y deben continuar cuando sean necesarias. Pero la solidaridad comunitaria debe ser un complemento, no el sostén estructural de un sistema que necesita previsibilidad y recursos suficientes.
Por eso, desde nuestro espacio IVR nos comprometemos a trabajar y a comprometer a nuestros representantes legislativos para acompañar iniciativas que permitan garantizar el financiamiento adecuado de los Bomberos Voluntarios y reclamar, ante las autoridades provinciales y nacionales que correspondan, el cumplimiento de las normas que establecen los recursos destinados al sector.
Queremos que nuestros bomberos puedan concentrarse en lo que mejor saben hacer: prevenir, asistir, rescatar y salvar vidas.
Que no tengan que salir a hacer sonar sus sirenas para reclamar los recursos que necesitan para hacerlo.
Que la próxima vez que escuchemos una sirena de Bomberos sea porque están acudiendo a ayudar a un vecino y no porque están obligados a movilizarse para pedir aquello que necesitan para poder seguir ayudándonos.
Porque detrás de cada uniforme hay un vecino.
Detrás de cada cuartel hay una comunidad.
Y detrás de cada salida hay una familia que espera que alguien llegue a tiempo.
Nuestros Bomberos Voluntarios no pueden quedar librados solamente a la buena voluntad de los vecinos. La solidaridad es parte de nuestra identidad, pero garantizar los recursos necesarios para la emergencia también debe ser una responsabilidad institucional.
Rodrigo Studio/Presidente de Iniciativa Vecinalista Rosaleña (IVR)
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