OPINIÓN
21 de agosto de 2026
La Argentina que duele
Cuando la empatía se convierte en debilidad y la crueldad en costumbre, el problema ya no es solo económico: es humano.
“Que se jodan.”
“Que se mueran de hambre.”
“Si son pobres es porque quieren.”
Frases que duelen, pero que cada vez se escuchan más. Como si el sufrimiento ajeno fuera un espectáculo. Como si la empatía fuera un defecto. Como si ayudar al otro fuera cosa de ingenuos.
Nos están empujando a naturalizar la crueldad, a aceptar una Argentina donde cada uno se salva solo y el que cae queda olvidado. Donde se señala al que no llega, pero nunca se cuestiona el contexto que lo dejó atrás.
Yo no compro esa idea. Yo elijo otra Argentina:
la del abrazo en los momentos difíciles,
la del vecino que da una mano sin preguntar,
la del compañero que no mira para otro lado.
Porque cuando empezamos a disfrutar del dolor del otro, dejamos de ser sociedad. Y ese sí es el verdadero problema.
Si también estás cansado de la Argentina del “sálvese quien pueda”, compartilo.