ECONOMIA
2 de septiembre de 2026
La economía de Milei vuelve a encender las alarmas: cayó 1,1% y tocó su peor nivel del año
El nuevo índice de Analytica anticipa un fuerte retroceso de la actividad en julio. Industria, autos y construcción fueron los sectores más golpeados, mientras el agro y el petróleo sostuvieron los números positivos. La economía crece frente a 2025, pero pierde impulso y vuelve a quedar bajo la lupa el rumbo del Gobierno.
La recuperación económica que busca mostrar el Gobierno de Javier Milei vuelve a enfrentar un dato incómodo.
Según el nuevo Índice Líder de Actividad Analytica (ILA), la actividad económica habría registrado en julio una caída del 1,1% respecto de junio, alcanzando además su nivel más bajo de todo 2026.
El dato todavía no corresponde al indicador oficial del INDEC y deberá ser contrastado con la publicación del EMAE. Sin embargo, representa una nueva señal de alerta sobre el comportamiento de la economía durante el segundo semestre.
El escenario es especialmente sensible porque el retroceso no aparece concentrado en una única actividad. La industria automotriz, la construcción y distintos segmentos de la siderurgia mostraron fuertes bajas, mientras que el consumo exhibió señales contradictorias.
Una recuperación que pierde fuerza
El dato interanual todavía ofrece un argumento favorable para el Gobierno: la actividad estimada en julio se encontraría 0,7% por encima del mismo mes de 2025.
Pero la comparación cambia cuando se observa el comportamiento de los últimos meses.
El retroceso mensual del 1,1% habría llevado a la economía a un nuevo piso durante 2026, incluso por debajo del nivel registrado en febrero.
La fotografía deja así una economía con dos velocidades: mientras sectores vinculados al agro y los recursos naturales mantienen cierta fortaleza, buena parte de la actividad industrial y de la construcción continúa enfrentando dificultades.
El golpe de la industria
El sector automotor aparece entre los principales responsables del retroceso.
La producción de vehículos habría caído 13,8% mensual, mientras que las ventas a concesionarios disminuyeron 6,8%.
La construcción tampoco logró sostenerse: el consumo de cemento retrocedió 6,2% y el Índice Construya bajó 0,8%.
En la siderurgia, el panorama fue dispar. La producción de hierro creció 19,5% y el acero crudo 3,1%, pero el acero plano cayó 15% y el laminado en frío se desplomó 26,3%.
El agro sostiene la actividad
En medio de los números negativos, el campo volvió a funcionar como uno de los principales amortiguadores.
El patentamiento de maquinaria agrícola aumentó 4,8% mensual y el Índice de Actividad de la Cadena Agropecuaria avanzó 0,2%.
También el petróleo mostró una mejora del 1,1%, aunque el gas y la demanda eléctrica de grandes usuarios registraron bajas.
Consumo: una señal que preocupa
El contraste también aparece en los indicadores de consumo.
Mientras el IVA creció 2,5% mensual y los préstamos al sector privado aumentaron 1,2%, la confianza del consumidor cayó 4,8%.
La combinación vuelve a poner sobre la mesa uno de los principales desafíos del programa económico: conseguir que la estabilización macroeconómica se traduzca en una recuperación sostenida de la actividad, el consumo y el empleo.
El desafío político para Milei
El Gobierno todavía puede exhibir una comparación interanual positiva, pero los datos mensuales empiezan a plantear una pregunta incómoda: ¿la economía está atravesando una pausa transitoria o comienza a agotarse el impulso de la recuperación?
Con la industria y la construcción mostrando dificultades, el consumo sin una recuperación homogénea y el empleo privado formal bajo presión, el segundo semestre aparece como una etapa clave para el rumbo económico de Milei.
Por ahora, el dato de Analytica no confirma una recesión. Pero sí deja una advertencia: la economía volvió a retroceder y el rebote todavía está lejos de consolidarse.