ECONOMIA
12 de agosto de 2026
El comercio de Punta Alta frena la caída, pero la recuperación sigue sin aparecer
El XI Relevamiento Económico Local del ISFT Nº 190 y el Centro de Estudio Sapiencia muestra una mejora en los niveles de ventas durante el segundo trimestre de 2026, aunque lejos de configurar una recuperación. La baja demanda continúa siendo el principal problema del sector y las expectativas positivas siguen retrocediendo. El escenario: menos caída, pero también poco crecimiento.
El comercio de Punta Alta atraviesa una etapa que podría definirse como de “estabilización frágil”. El concepto surge del XI Relevamiento Económico Local, correspondiente al período abril-mayo-junio de 2026, elaborado por el Instituto Superior de Formación Técnica Nº 190 y el Centro de Estudio Sapiencia.
Los números permiten una lectura menos optimista que la que podría sugerir una primera mirada sobre la evolución de las ventas. Es cierto que disminuyeron fuertemente las respuestas que reflejan una caída de la actividad: pasaron del 43,7% en el primer trimestre al 25,2%. Pero esa mejora no se transformó en crecimiento. Las respuestas positivas, de hecho, retrocedieron del 23% al 21,5%.
Lo que aumentó considerablemente fue la percepción de estancamiento: los comercios que señalaron que sus ventas se mantuvieron sin cambios pasaron del 33,3% al 53,3%.
Dicho de otro modo: el comercio dejó de caer con la misma intensidad, pero todavía no volvió a crecer.
Menos optimismo y más cautela
Las expectativas empresariales también muestran señales que obligan a moderar cualquier lectura triunfalista.
Las perspectivas positivas descendieron del 65% al 54,9%, mientras que las respuestas que anticipan estabilidad aumentaron del 22,4% al 34,8%. El dato llamativo es que el pesimismo no creció: las expectativas negativas incluso bajaron del 12,6% al 10,3%.
El escenario, entonces, no es de derrumbe, pero tampoco de confianza plena. Hay menos optimismo y más cautela.
La demanda sigue sin responder
El principal problema señalado por los comercios continúa siendo la disminución de las ventas, con el 37% de las respuestas. Le siguen el aumento de los costos, con el 28,1%.
La comparación con el relevamiento anterior resulta significativa: en aquel momento, el 37,9% había identificado como principal dificultad las ventas bajas o la escasa afluencia de clientes.
La diferencia es de apenas 0,9 puntos porcentuales.
La conclusión es difícil de esquivar: la demanda sigue siendo el gran problema del comercio local.
Competencia informal, presión impositiva, infraestructura y falta de financiamiento aparecen bastante más atrás en las respuestas.
Vender sin crédito
Otro dato revela una característica importante del actual funcionamiento comercial: la enorme concentración en medios de pago inmediatos.
Las transferencias bancarias y billeteras virtuales representan el 79,3% de las respuestas. Si se agregan efectivo y débito, los medios de pago sin financiamiento alcanzan el 91,1%.
El crédito ocupa un lugar marginal: tarjetas en un pago, cuotas y cuenta corriente suman apenas el 8,9%.
Más allá de la comodidad que ofrecen las nuevas modalidades de pago, el dato también permite observar un mercado donde el financiamiento tiene una presencia muy limitada.
Lo digital todavía no empuja
El comercio electrónico y los canales digitales tienen una presencia considerable. El 65,2% de los comercios realiza ventas por estas vías.
Sin embargo, tampoco aquí aparece un motor claro de crecimiento.
El 45,2% aseguró que sus ventas digitales se mantuvieron sin cambios; apenas el 8,9% registró un aumento y el 11,1% una disminución. El resto no utiliza estos canales.
La tecnología está presente, pero por ahora funciona principalmente como herramienta de sostenimiento y no como plataforma de expansión.
Una estabilidad que merece ser mirada con cautela
El relevamiento presenta una fotografía interesante del comercio puntaltense: hay una mejora respecto del escenario de fuerte retracción observado anteriormente, pero todavía no existen elementos suficientes para hablar de recuperación.
La caída de las ventas se desaceleró. Eso es una buena noticia.
Pero las ventas no crecen. Las expectativas positivas bajan. La demanda continúa siendo el principal obstáculo. Y el crédito prácticamente no aparece como herramienta para sostener o ampliar el consumo.
Por eso, más que hablar de recuperación, los datos parecen describir una economía comercial que consiguió dejar de deteriorarse al ritmo anterior, pero que todavía no encuentra el impulso necesario para volver a crecer.
La diferencia no es menor.
Porque estabilizarse en niveles bajos puede ser apenas una pausa antes de una recuperación, pero también puede convertirse en una nueva normalidad. Y, por ahora, el relevamiento del ISFT Nº 190 y Sapiencia no aporta suficientes señales para asegurar cuál de los dos caminos terminará tomando el comercio de Punta Alta.
Fuente: Sapiencia / ISFT Nº 190.