El desempeño económico del período presenta claros contrastes entre los primeros años de crecimiento sostenido y una etapa final marcada por la desaceleración y la controversia en torno a las estadísticas públicas.
En materia de empleo, el desempleo descendió del 8,1% al inicio de la gestión en 2007 al 5,9% en 2015. Sin embargo, distintos especialistas pusieron en duda la confiabilidad de estas cifras, señalando posibles intervenciones en el INDEC, como la reclasificación de personas desocupadas dentro de la categoría de inactivos.
Respecto al Producto Bruto Interno (PBI), la economía registró un crecimiento promedio cercano al 8% anual en los primeros años, impulsado por el contexto favorable. No obstante, hacia el final del período se evidenció una desaceleración. La caída del 5,9% en 2009, informada tras la reestructuración del organismo estadístico, también generó interrogantes sobre la precisión de los datos oficiales.
En cuanto a las reservas del Banco Central, alcanzaron su punto máximo en 2010 con unos 52.000 millones de dólares, pero luego iniciaron una tendencia descendente, con una reducción cercana al 40%, hasta ubicarse en torno a los 28.000 millones al cierre de la gestión.
Por otro lado, la deuda pública mostró un incremento significativo, pasando de representar el 34% del PBI en 2007 a más del 50% al final del mandato. En paralelo, se registró un cambio en su composición, con mayor peso de la deuda en moneda local y una menor exposición a compromisos en dólares.
La presión fiscal también se incrementó de manera sostenida. La recaudación tributaria pasó del 18% del PBI en 2004 al 27% en 2014, ubicando al país por encima del promedio regional en términos de carga impositiva.
En relación con la pobreza, tras una fuerte reducción entre 2003 y 2007 —cuando pasó del 52% al 20,6%—, el gobierno dejó de publicar datos oficiales a partir de 2013. Estimaciones privadas situaron el indicador entre el 23% y el 28% hacia el final del período.
En síntesis, el ciclo económico analizado combinó años de expansión con desequilibrios crecientes y un progresivo deterioro en la confianza sobre las estadísticas públicas, un factor que continúa siendo eje de debate en el análisis político y económico.