Por GD....
Cuando el fuego amigo termina haciendo el trabajo del adversario
Escuchar determinados discursos radiales y observar cómo se construyen algunas operaciones políticas permite advertir una preocupación que atraviesa hoy a buena parte del peronismo: el fuego amigo puede terminar generando los éxitos electorales del enemigo.
La idea, planteada con crudeza por un militante de Unión por la Patria en un grupo de discusión política, apunta directamente a las disputas internas y a quienes, desde espacios que se identifican con el movimiento nacional y popular, parecen priorizar sus diferencias por encima de cualquier estrategia colectiva.
El planteo no es menor. ¿Hasta dónde pueden llegar las divisiones internas? ¿Cuánto puede resistir un espacio político cuando sus propios integrantes se convierten en los principales críticos de sus compañeros? Y, fundamentalmente, ¿quién termina beneficiándose de esa fragmentación?
En su reflexión, el autor cuestiona duramente un segmento radial en el que, según su interpretación, predominan las acusaciones, las ironías y los cuestionamientos dirigidos hacia dirigentes del kirchnerismo y de su entorno político.
La crítica también recupera el papel que tuvo la denuncia conocida como Vacunatorio VIP, durante el gobierno de Alberto Fernández, y el impacto político que generó aquella controversia. Desde esa perspectiva, sostiene que determinadas intervenciones mediáticas pueden tener consecuencias que exceden ampliamente el terreno periodístico y terminan condicionando la vida interna de un espacio político.
Con un lenguaje deliberadamente provocador, el escrito utiliza expresiones como «perro rabioso» y «fuego amigo» para describir lo que considera una estrategia de desgaste contra dirigentes que deberían formar parte de un mismo proyecto político.
También recurre a comparaciones históricas extremadamente duras, entre ellas las referencias a Joseph Goebbels y Alfredo Astiz, para cuestionar los métodos de comunicación, las operaciones y las supuestas estrategias de infiltración y desestabilización que atribuye a determinados actores. Se trata de analogías políticas formuladas por el autor, cuya dureza refleja el nivel de confrontación que atraviesa la discusión.
Máximo Kirchner, las PASO y la disputa por el liderazgo
Pero el núcleo de la preocupación aparece cuando la discusión se traslada al futuro electoral del peronismo.
El planteo advierte que la eventual ausencia de elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) no necesariamente garantizará la unidad del espacio. Por el contrario, sostiene que, con PASO o sin ellas, podrían aparecer sectores y dirigentes dispuestos a tomar distancia de la estrategia colectiva si el candidato elegido no coincide con sus preferencias.
En ese escenario aparece una consigna que sintetiza la posición política del autor: «Viva Máximo Perón... y si no, que... ¡Viva la Libertad, carajo!».
Una frase provocadora que expone el temor a que las diferencias por las candidaturas terminen empujando a sectores del propio peronismo a una ruptura que, directa o indirectamente, favorezca al oficialismo nacional.
La discusión de fondo no pasa solamente por un nombre propio. Se trata de definir quién conduce, cómo se construye una alternativa política y qué lugar tendrán las distintas expresiones del movimiento en el armado electoral.
La unidad no puede ser solamente una consigna
El peronismo enfrenta un desafío que no es nuevo, pero que vuelve a adquirir una dimensión decisiva: resolver sus diferencias sin convertirlas en una herramienta de destrucción interna.
La crítica al adversario es parte de la política. El debate, las diferencias y hasta las disputas por el liderazgo también lo son. Sin embargo, cuando la confrontación interna ocupa todo el escenario, el riesgo es perder de vista el objetivo principal.
El mensaje que deja esta reflexión es tan sencillo como contundente: prevalecer a cualquier precio o permitir que gane el enemigo.
Una advertencia que interpela a la dirigencia, a la militancia y a todos aquellos que hoy discuten el futuro de Unión por la Patria.
Porque si la principal batalla del peronismo termina siendo contra sus propios compañeros, el adversario político no necesitará demasiado esfuerzo para capitalizar el resultado.