El Gobierno nacional oficializó el inicio del proceso de disolución y liquidación del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas (IOSFA), en medio de una profunda crisis financiera que afectó la atención médica de miles de afiliados y generó una creciente preocupación por la continuidad laboral de sus trabajadores.
La medida quedó formalizada mediante el decreto 1286/2026, publicado en el Boletín Oficial, que establece el comienzo del proceso de liquidación del organismo bajo la responsabilidad de un administrador designado por el Ministerio de Defensa.
La decisión profundizó el conflicto con la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), que denunció el riesgo de 1.450 despidos y advirtió sobre la posibilidad de profundizar las medidas de fuerza.
El proceso de reorganización también abrió interrogantes sobre el futuro del personal, la continuidad de las prestaciones médicas y la situación de los afiliados que dependen de la obra social para acceder a medicamentos, tratamientos y consultas.
Una crisis que se profundizó desde 2024
El deterioro financiero del IOSFA comenzó a tomar mayor dimensión hacia fines de 2024, cuando la deuda del organismo rondaba los 92.000 millones de pesos. En ese período, Oscar Sagás dejó la presidencia de la entidad, en medio de cuestionamientos por las dificultades para garantizar las prestaciones sanitarias.
Su reemplazante, Roberto Fiochi, recurrió a un crédito de aproximadamente 40.000 millones de pesos del Instituto de Ayuda Financiera para el Pago de Retiros y Pensiones Militares (IAF), con el objetivo de afrontar parte de las obligaciones pendientes.
Sin embargo, la situación continuó deteriorándose. En junio de 2025, Fiochi dejó la conducción del organismo. Para ese momento, según los datos expuestos por el entonces ministro de Defensa, Luis Petri, ante la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados, el pasivo alcanzaba los 120.000 millones de pesos.
Otras estimaciones citadas en el informe periodístico situaban la deuda por encima de los 160.000 millones, con un incremento mensual que agravaba las dificultades para sostener el funcionamiento de la obra social.
A fines de 2025, el pasivo habría alcanzado los 200.000 millones de pesos, mientras se multiplicaban los reclamos por interrupciones de servicios, demoras en la entrega de medicamentos y dificultades para acceder a tratamientos.
La creación de nuevas obras sociales no resolvió los problemas
En febrero de 2026, el Gobierno dispuso la reorganización del sistema mediante el decreto 88/2026, que estableció la creación de dos organismos para reemplazar al IOSFA.
Por un lado, se creó la Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA), destinada al personal militar. Por otro, se estableció la Obra Social de las Fuerzas Federales de Seguridad (OSFFESEG), destinada a los integrantes de la Gendarmería Nacional y la Prefectura Naval Argentina.
La reorganización buscaba separar las coberturas de ambos sectores y avanzar hacia una nueva estructura administrativa. Sin embargo, las dificultades de atención persistieron, con denuncias por prestaciones suspendidas, demoras en los reintegros y problemas para acceder a servicios médicos privados.
De acuerdo con un informe de gestión presentado por el Ministerio de Defensa ante el Congreso, al 31 de marzo de 2026 el organismo acumulaba un pasivo cercano a los 178.961 millones de pesos por prestaciones y gastos de funcionamiento. A esa cifra se sumaban obligaciones con el IAF por aproximadamente 53.000 millones de pesos.
La reestructuración, por lo tanto, no logró despejar las dudas sobre la sustentabilidad financiera del sistema ni garantizar una normalización de la atención sanitaria.
Bahía Blanca y Punta Alta, entre los distritos afectados
La crisis del IOSFA también tuvo repercusiones en la región. Las seccionales de ATE de Bahía Blanca y Punta Alta habían impulsado un amparo colectivo para reclamar que se garantizara la provisión de medicamentos y la continuidad de las prestaciones para los afiliados.
Los reclamos se desarrollaron en un contexto de creciente preocupación entre militares en actividad, retirados y sus familias, frente a las dificultades para obtener cobertura y afrontar los costos de la atención médica particular.
En una región donde la presencia de personal militar y de la Armada Argentina tiene una importancia significativa, el funcionamiento de la obra social constituye una cuestión central para numerosos hogares.
La disolución del IOSFA vuelve a poner en primer plano la necesidad de establecer cómo se garantizará la cobertura sanitaria durante la transición y qué respuestas recibirán quienes actualmente enfrentan dificultades para acceder a medicamentos, consultas y tratamientos.
Una tragedia que profundizó los cuestionamientos
En mayo de 2026, la muerte por suicidio de Carlos Velázquez, un afiliado que había denunciado problemas con la cobertura, volvió a colocar la crisis del sistema sanitario bajo la atención pública y profundizó los reclamos por las deficiencias en la atención.
El caso generó conmoción entre afiliados y trabajadores, y se sumó a las denuncias por demoras en los reintegros, falta de cobertura y dificultades para acceder a prestaciones médicas.
En ese contexto, Sergio Maldonado dejó la presidencia de la OSFA.
La situación puso de manifiesto la gravedad de los problemas que atravesaban los beneficiarios y la necesidad de respuestas concretas frente a las dificultades de acceso a la atención sanitaria.
ATE denunció despidos y cuestionó la gestión
Durante el segundo semestre de 2026, el conflicto sumó un nuevo frente: la incertidumbre laboral de quienes se desempeñaban en el organismo.
El 24 de septiembre, ATE protagonizó una protesta en la sede de la OSFA y ocupó las instalaciones en reclamo por la situación de alrededor de 600 trabajadores que, según el sindicato, enfrentaban riesgos laborales derivados de la reorganización.
La organización gremial también reclamó definiciones sobre el futuro de las farmacias propias, las delegaciones y los establecimientos hoteleros vinculados al sistema.
Tras la oficialización de la disolución, el sindicato denunció que la reestructuración podría derivar en 1.450 despidos y anticipó que evaluaría nuevas medidas de fuerza.
El secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, cuestionó duramente la gestión del organismo y sostuvo que la deuda había aumentado de manera extraordinaria. En sus declaraciones, afirmó que la obra social había pasado de una situación de superávit a acumular un pasivo superior a los 500.000 millones de pesos.
Esa cifra corresponde a la denuncia sindical y deberá distinguirse de los montos consignados en los informes oficiales sobre el pasivo del organismo.
Qué pasará con los trabajadores y los afiliados
El decreto establece que la OSFA deberá determinar qué puestos de trabajo necesita para garantizar su funcionamiento y qué trabajadores serán transferidos a la nueva estructura.
El personal que no sea incorporado deberá ser evaluado conforme a las disposiciones previstas para el proceso de liquidación. La normativa también contempla que los compromisos pendientes relacionados con los trabajadores no transferidos sean asumidos por el Ministerio de Defensa, bajo las condiciones establecidas en el decreto.
En cuanto al personal de Gendarmería Nacional y Prefectura Naval Argentina que actualmente presta servicios en el IOSFA, la disposición establece su regreso a los organismos de origen.
No obstante, la principal preocupación de los afiliados continúa siendo la continuidad de las prestaciones durante la transición administrativa.
La disolución del IOSFA no pone fin, por sí sola, a los problemas financieros y sanitarios acumulados. El desafío inmediato será determinar cómo se atenderán las obligaciones pendientes, cómo se reorganizará la red de servicios y qué garantías tendrán los beneficiarios para acceder a medicamentos, consultas y tratamientos.
La crisis deja así dos interrogantes centrales: qué responsabilidades corresponden por el deterioro financiero del organismo y qué medidas adoptará el Gobierno para asegurar que la reorganización no profundice las dificultades que ya padecen los afiliados y los trabajadores.
Fuente: Mundo Gremial