ACTIVIDAD EMPRESARIAL
12 de agosto de 2026
Brandsen pierde tambos, aumenta sus costos y reclama caminos: una crisis que ya no admite excusas
La actividad lechera atraviesa un escenario cada vez más complejo en el distrito. Productores advierten que los costos son superiores a los de otras regiones, que los pequeños tambos están desapareciendo y que el deterioro de los caminos rurales profundiza una crisis productiva que también golpea a toda la comunidad rural.
La lechería de Brandsen atraviesa una situación que debería encender todas las alarmas. No se trata solamente de una discusión sobre el precio que reciben los productores por la leche: detrás de la pérdida constante de tambos aparece un problema mucho más profundo, vinculado con los costos, la infraestructura y la falta de respuestas concretas.
Tomás Bohner, dirigente de la Sociedad Rural de Coronel Brandsen y productor tambero, fue contundente al describir el escenario. Según explicó, producir en Brandsen resulta más caro que en otras zonas lecheras como Córdoba y Santa Fe, mientras que la histórica ventaja de estar cerca de Buenos Aires dejó de compensar esas diferencias.
Menos pasto y alfalfa, barro, roturas de maquinaria y dificultades para trasladar la producción conforman una combinación que termina golpeando directamente la rentabilidad. El productor paga más para producir, pero no necesariamente recibe un precio que compense ese mayor esfuerzo.
Y cuando los números dejan de cerrar, el resultado es conocido: los tambos desaparecen.
El dato más preocupante es que la crisis afecta especialmente a los establecimientos pequeños. Los tambos de 150 o 200 vacas, e incluso de menor escala, encuentran cada vez más dificultades para sobrevivir. La consecuencia es una concentración progresiva de la producción en establecimientos de mayor tamaño y el abandono de una actividad que durante décadas formó parte de la identidad productiva de Brandsen.
Pero sería demasiado sencillo atribuir toda la responsabilidad al productor o al mercado.
Los caminos también producen crisis
Uno de los reclamos más fuertes apunta a los caminos rurales. La descripción de Bohner es contundente: “Los caminos en Brandsen son un desastre”.
Si esa afirmación refleja la realidad cotidiana del distrito, la discusión debería dejar de ser una cuestión secundaria de mantenimiento municipal. Un camino rural en malas condiciones significa mayores costos, vehículos deteriorados, dificultades para sacar la producción y, en muchos casos, aislamiento.
Por allí también tienen que circular docentes, médicos, ambulancias, bomberos y vecinos.
Por eso, cuando un camino rural se vuelve intransitable, no solamente pierde el productor: pierde toda la comunidad.
La propuesta de avanzar con sistemas mixtos, donde productores y Estado participen en el mantenimiento y control de los caminos, puede ser discutida y mejorada. Pero lo que resulta difícil de justificar es que después de años de reclamos todavía existan sectores rurales en condiciones que dificultan incluso las actividades básicas.
El problema es productivo, pero también político
La desaparición de un tambo no debería analizarse solamente como una decisión empresarial. Cuando desaparecen pequeños establecimientos, también desaparecen familias vinculadas al territorio, empleos, proveedores, movimiento económico y población rural.
Por eso, la pregunta incómoda es inevitable: ¿qué política productiva tiene Brandsen para evitar que cada vez haya menos tambos?
Bohner señala una alternativa interesante: los pequeños productores que elaboran sus propios quesos y comercializan directamente pueden capturar una mayor parte del valor agregado. Es una estrategia que merece ser acompañada, pero difícilmente pueda convertirse en una solución general si no existen condiciones mínimas de infraestructura, financiamiento, asistencia técnica y comercialización.
El cierre del tambo de Granja Tres Arroyos vuelve a poner el tema sobre la mesa. Que buena parte de las vacas rematadas haya regresado a otros establecimientos es una señal positiva, pero no debería ocultar la cuestión central: si los tambos que cierran son reemplazados por menos establecimientos y de mayor tamaño, la tendencia de fondo continúa siendo la concentración.
Brandsen todavía tiene producción, productores y capacidad para agregar valor. Lo que falta es discutir seriamente qué modelo de desarrollo rural se pretende sostener.
Porque si producir cuesta cada vez más, los tambos pequeños desaparecen y los caminos siguen deteriorándose, no alcanza con lamentar la pérdida de establecimientos cuando ya cerraron.
La crisis de la lechería no apareció de un día para otro. Y si no se toman decisiones, tampoco va a desaparecer sola.