La pérdida de poder adquisitivo y el aumento sostenido de tarifas obligan a los hogares argentinos a ajustar cada vez más sus presupuestos. Actualmente, más del 20 % de los ingresos familiares se destina a cubrir gastos fijos.
Según un informe del Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP, las familias del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) necesitaron en mayo $249.834 para afrontar consumos de energía, transporte y agua potable.
“Los gastos fijos crecieron y representan en promedio el 24 % de los ingresos familiares, cuando hace dos años era del 15 %”, explicó el economista Mateo Borenstein.
En este contexto, el ingreso disponible —el dinero que queda luego de pagar alquiler y servicios— se mantiene estancado desde hace cinco meses y se ubica un 5 % por debajo de los niveles de noviembre de 2023.
El deterioro responde tanto al repunte inflacionario registrado a fines de 2025 y comienzos de 2026 como a la corrección de precios relativos. En la misma línea, el economista Gonzalo Carrera, de la consultora Equilibra, señaló que los ingresos reales están un 7 % por debajo del promedio de 2023.
De acuerdo con datos del INDEC, los salarios crecieron 3,4 % en marzo, en línea con la inflación mensual. Sin embargo, en el acumulado trimestral, los ingresos aumentaron 8,6 %, por debajo del IPC (9,4 %), lo que confirma una nueva pérdida frente a los precios.
Ajuste en el consumo cotidiano
Ante este escenario, las familias priorizan el pago de servicios y resignan otros gastos. Un relevamiento de la plataforma Bumeran indicó que el 87 % de los trabajadores considera que su salario no alcanza para cubrir necesidades básicas, mientras que el 73 % afirma que no le dura más de dos semanas.
“Los trabajadores siguen destinando gran parte de sus ingresos a necesidades básicas como el alquiler y los alimentos”, señaló Federico Barni, CEO de la firma.
En paralelo, un estudio de Zentrix Consultora reveló que 8 de cada 10 argentinos debieron recortar gastos en los últimos seis meses. Entre las principales medidas aparecen la reducción en alimentos, salud y servicios (28,8 %), la disminución de salidas (27,7 %) y el recorte de compras habituales (24,9 %).
Impacto en salud y cobertura
El ajuste también alcanza a la salud. En los últimos dos años, más de 742.000 personas dejaron de pagar medicina prepaga debido al fuerte aumento de las cuotas.
Un informe del Instituto Argentina Grande indicó que los aranceles del sector subieron 417 %, muy por encima de la inflación acumulada (293 %).
Asimismo, un reporte de MiObraSocial.com.ar señaló que el 58 % de los argentinos no puede acceder a un plan privado por razones económicas. Actualmente, una prepaga oscila entre $160.000 y $200.000 mensuales, con casos que superan el millón de pesos.
Cómo se reparte el salario
El informe de Bumeran también detalló el destino de los ingresos: el 44 % se destina al alquiler, el 27 % a alimentos y el 16 % al pago de deudas.
En contraste, solo el 5 % del salario se dirige a educación y apenas el 3 % a salud y transporte, lo que refleja el impacto del ajuste en áreas sensibles.
En este contexto, el ahorro se vuelve casi imposible: 9 de cada 10 argentinos aseguran no poder guardar dinero. Entre quienes lo logran, la mayoría destina apenas entre el 5 % y el 10 % de sus ingresos.