Más de 350 trabajadores del Correo Argentino fueron despedidos en el marco de un conflicto salarial que, según denuncian desde el sector gremial, podría escalar hasta alcanzar un total de 900 cesantías. Las desvinculaciones se producen en un contexto de ajuste y se suman a la reducción de personal registrada desde la asunción del gobierno de Javier Milei.
Desde la Federación de Obreros y Empleados de Correos y Telecomunicaciones (FOECYT) señalaron que los despidos ocurren en medio de reclamos por recomposición salarial y los calificaron como una maniobra para disciplinar a los trabajadores. Según el gremio, los telegramas comenzaron a llegar en distintos puntos del país bajo diversas causales, en lo que definieron como una “campaña” contra quienes impulsan medidas de fuerza.
“Reclamar un salario digno hoy está penado con el despido”, afirmó Alberto Cejas, secretario general de FOECYT, quien detalló que el sueldo inicial de un trabajador del Correo ronda los $700.000, cifra que consideró insuficiente frente a la inflación.
En ese sentido, cuestionó el resultado económico de la empresa: “Es muy simple lograr superávit si bajás 7.000 trabajadores y congelás los salarios. Es como dejar de darle de comer a tus hijos para que te sobre plata”, sostuvo, en referencia a los $28.000 millones de superávit informados por la gestión.
De acuerdo con datos gremiales, la planta de personal se redujo de 18.000 a 11.000 empleados en el último año, lo que representa una fuerte contracción de la dotación.
En paralelo, FOECYT confirmó la profundización del conflicto con un plan de lucha nacional. La organización declaró el estado de alerta, movilizaciones y medidas progresivas, y ratificó un paro total de actividades por 48 horas para los días 4 y 5 de mayo, sin concurrencia a los lugares de trabajo.
El cronograma incluye además jornadas de trabajo a reglamento y una movilización en conjunto con la CGT este 30 de abril, en lo que el sindicato definió como una escalada de acciones ante la falta de respuestas.
Finalmente, Cejas advirtió que la situación ya impacta en el funcionamiento del servicio: “Tener 7.000 trabajadores menos afecta la prestación. Antes se suplía con horas extras, pero hoy muchos empleados optan por trabajar en aplicaciones de reparto”, concluyó.