ACTUALIDAD
31 de marzo de 2026
¿Cómo baja la pobreza si los salarios pierden contra la inflación y hay cada vez más despidos?
El 28,2% de los argentinos es pobre, según los resultados de la última Encuesta Permanente de Hogares del INDEC. Los cambios metodológicos que impulsan un descenso que no se traduce en una mejor calidad de vida.
No existe un dato serio que respalde la baja de la pobreza. Ni empleo, ni salarios, ni consumo. Sin embargo, el índice según el INDEC alcanzó al 28,2% de las personas en el segundo semestre de 2025, frente al 31,6% registrado previamente.
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Al asumir Javier Milei, la pobreza era del 41,7%, no del 52,9% como él mismo suele repetir. Ese último número corresponde al primer semestre de 2024, cuando ya llevaba más de 6 meses de gestión. De esta manera, si bien la baja no es tan pronunciada como asegura el Presidente, el número es menor al recibido.
¿Cómo se mide la pobreza en Argentina?
La medición de la pobreza es unidimensional, lo que significa que solo se tiene en cuenta un factor: los ingresos. El umbral mínimo para determinar si alguien es pobre o no es la Canasta Básica Total (CBT), una canasta de bienes y servicios con fuerte preponderancia de los alimentos.
Ese peso mayor de la comida tiene lógica, ya que los hogares con menores ingresos destinan su dinero a alimentos y vivienda, al no tener resto para bienes o servicios denominados secundarios. En la actualidad, la CBT para una familia tipo de dos adultos y dos niños es de $1.400.000 y no incluye alquiler.
¿Qué cambió en la medición de la pobreza con el Gobierno de Milei?
A finales de 2024 el INDEC realizó un cambio metodológico clave en la medición de la pobreza. En su relevamiento comenzó a incluir ingresos que no necesariamente provenían de remuneraciones laborales, como la AUH, la Tarjeta Alimentar o el Potenciar Trabajo, entre otros tantos.
No es que sea incorrecto tener en cuenta esas herramientas, pero hasta diciembre de 2023 no se hacía. Si se hubiera relevado, la pobreza durante el Gobierno de Alberto Fernández también hubiera dado más baja.
Esto explica en gran parte que los salarios informales, que en general solían acompañar la dinámica del Salario Mínimo Vital y Móvil, le vienen ganando a la inflación de manera sobrada, a diferencia de lo que ocurre con los privados y públicos registrados.

Evolución de los salarios Evolución de los salarios durante el Gobierno de Javier Milei. (Luis Campos)
“Hay una mejor captación de ingresos que antes no se tenían en cuenta y eso provoca la caída de la pobreza e indigencia”, asegura Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, en diálogo con Página|12.
Pero el especialista advierte que “en el tercer trimestre de 2025 la pobreza fue del 27% y en el cuarto subió a 29%. Si bien es algo estacional, muestra un estancamiento en la caída de la pobreza, que tendería a aumentar en el primer semestre de 2026″.
“En los trimestres impares está el aguinaldo y eso suele bajar la pobreza entre dos y tres puntos, eso explica la diferencia”, agrega Daniel Schteingart, Director de Desarrollo Productivo de FUNDAR, a este medio.
“Desde 2024 buena parte de la baja de la pobreza es simplemente la mejor captación de ingresos de la EPH de trabajadores formales e informales. Pero es muy posible que en el primer trimestre de 2026 esta baja de la pobreza ya se haya frenado”, sintetiza.
Sin generación de empleo de calidad, sin aumento de los salarios y con una inflación que lleva nueve meses sin bajar —y que muy probablemente sume un décimo—, los especialistas coinciden en que no hay margen para que la pobreza continúe disminuyendo.
Una Canasta Básica Total desactualizada
Al igual que el cálculo de la inflación, la Canasta Básica Total sigue basándose en datos de 2004/05, a pesar de haber estadísticas más recientes de 2017/18. De esa manera, no se tienen en cuenta la masividad de internet, servicios digitales, telefonía móvil y el aumento del peso de los servicios públicos en los gastos de los hogares.
Estudios del Observatorio Social de la Deuda de la UCA o de la consultora Equilibra estiman que de actualizarse la CBT el umbral para una familia tipo pasaría de $1.400.000 a casi 2 millones de pesos. Solo ese cambio empujaría a cerca del 10% de la población a la pobreza, al no alcanzar esos ingresos.
Es cierto que Alberto Fernández tampoco actualizó las mediciones, pero en su Gobierno lo que más aumentaba de precio era la comida, ya que los servicios públicos estaban regulados. A pesar de lo que ocurre en los últimos meses, desde la asunción de Milei pasó lo contrario: los mayores incrementos se dieron en los servicios.
Tanto en el cálculo de la inflación como en la CBT, los alimentos tienen mucho más peso que los servicios o el transporte público. La actualización con los datos de la Encuesta 2017/18, hecha durante la gestión de Mauricio Macri, refleja más fielmente algo que ocurre en todo el mundo: los hogares gastan cada vez más en servicios que en comida.
Es por eso que el Gobierno Nacional no quiere utilizar esos datos para las mediciones. Por un lado hubiera implicado más de 11 puntos porcentuales de inflación extra a lo largo de todo el mandato, pero por el otro reflejaría una pobreza mayor al aumentar la CBT.
