En los últimos cinco años se registró una disminución significativa de los embarazos, especialmente entre adolescentes. En Argentina, los embarazos en menores de 20 años se redujeron un 55% entre 2015 y 2020. En ese período, la tasa de fecundidad adolescente pasó de 40,7 a 30,3 nacimientos por cada 1.000 jóvenes, entre 2019 y 2020.
Según especialistas, este descenso se explica principalmente por la mayor disponibilidad de métodos anticonceptivos de larga duración, como los implantes subdérmicos y los dispositivos intrauterinos (DIU). A esto se suma una mayor difusión de la educación sexual y cambios culturales vinculados a las nuevas discusiones sociales impulsadas por los movimientos feministas.
Una tendencia similar se observa en Estados Unidos. Allí, los nacimientos de madres adolescentes cayeron de 599.926 en 1975 a 136.376 en 2024, lo que representa el nivel más bajo registrado en ese país. Entre los factores que explican esta baja se mencionan una menor actividad sexual entre adolescentes, un mayor uso de anticonceptivos y transformaciones sociales más amplias.
En términos generales, la fertilidad ha disminuido en todas las edades, aunque el descenso es más marcado entre las mujeres menores de 20 años. Si bien el embarazo después de los 35 años continúa siendo frecuente, la fertilidad comienza a descender de manera más pronunciada a partir de esa edad. Las probabilidades de embarazo sin tratamientos de fertilidad se estiman en alrededor del 52% a los 35 años y cerca del 5% a los 40 años.