La peatonal Brown volvió a convertirse en el epicentro de la fiesta popular el pasado 28 de febrero, cuando murgas y batucadas le pusieron ritmo y color a la noche en Pehuen Co. El cierre artístico estuvo a cargo del grupo Chula Cumbia, que dejó su sello a puro ritmo tropical ante un público que acompañó con entusiasmo.
De esta manera, culminó la temporada de verano 2026 y, con ella, los tradicionales carnavales, que cada año representan uno de los momentos más esperados del calendario turístico local. Las agrupaciones que desfilaron aportaron su impronta barrial y popular en una jornada que contó con una buena convocatoria.
Entre las presentaciones más destacadas estuvo la Murga de La Abuela, siempre renovada y multitudinaria, que cosechó aplausos y vítores gracias a sus glosas cargadas de humor y contenido social, ampliamente celebradas por los presentes.
Organización y logística
La organización del evento estuvo a cargo del municipio, que dispuso la logística de traslado de los protagonistas, además del sonido y la iluminación para enmarcar el espectáculo. Comerciantes locales también colaboraron con aportes para fortalecer el desarrollo de la jornada.
Como aspecto a mejorar, se señaló la escasa presencia de personal destinado a despejar las calles durante el desfile. Por momentos, el público se mezcló con bailarines y músicos, dificultando el avance de las comparsas y generando cierta desorganización. El circuito, de carácter improvisado, no resultó el más adecuado para este tipo de espectáculos masivos.
Teatro solidario en la SOFO
En paralelo al recorrido carnavalero, en otro sector de la peatonal se presentó la obra “Somos tres hermanos y una no es santa”, bajo la dirección de Omar Atencio. La función se realizó con modalidad “a la gorra” y con entrada libre y gratuita.
Lo destacado fue el destino solidario de la recaudación del bordereau, que será destinada a la refundación de una capilla siniestrada meses atrás, sumando así un componente comunitario a la propuesta cultural.
Cabe mencionar el protagonismo que tuvo la SOFO durante toda la temporada, especialmente con la organización de la Bienal de Escultura, uno de los eventos artísticos más importantes de la región, que convocó a escultores de distintos puntos del país. La iniciativa no solo atrajo a artistas, sino también a turistas que pudieron acercarse y disfrutar de propuestas culturales poco habituales, muchas de las cuales permanecen exhibidas en el predio sobre calle Brown.
Música en el sector privado
En el ámbito privado, el Camping de ATE ofreció una noche a puro rock en su patio cervecero, con la presentación de Barba Azul y su tributo a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, una propuesta ya clásica en la noche pehuenche.
Balance de temporada
La temporada concluye con algunos puntos que deberán evaluarse de cara al próximo verano. Entre ellos, el bajo consumo y la menor afluencia de público en términos generales, en un contexto nacional que impactó en el movimiento turístico.
Al mismo tiempo, se destacó una mayor participación del municipio y del sector privado en la llegada de espectáculos, aunque quedó planteado como desafío ampliar la presencia de artistas locales en futuras programaciones.
Con el cierre de febrero se despide un verano que dejó luces y sombras. La cita volverá en diciembre, cuando Pehuen Co renueve esfuerzos y expectativas para una temporada que aspire a superar las marcas del 2026.