Bienal 2026: El arte que deja huella en Pehuenco
La últimama edición bienal consólido a Pehuenco como espacio de artistas comunidad y paisaje fortaleciendo la identidad local y proyectando el destino como un referente cultural del sudeste bonaerense.
La Bienal 2026 será, sin dudas, un acontecimiento que permanecerá de manera perenne en la memoria colectiva de Pehuen-co. Finalizada esta edición, quedan las mejores sensaciones y los más alentadores augurios para el futuro de un evento que ya se consolida como un verdadero punto de encuentro entre el arte, la comunidad y el paisaje costero.
Durante las jornadas de la Bienal, los y las artistas dejaron una huella profunda a través de obras que amalgaman expresiones, emociones y sentires propios de la villa, junto a nuevas miradas y realidades contemporáneas. Cada creación dialogó con el entorno, invitando al visitante a descubrir Pehuen-co desde múltiples lenguajes artísticos, entre ellos propuestas inclusivas como la obra en lenguaje de señas, que despertó especial interés y reflexión.
El concurso no solo captó la atención de los artistas participantes, sino también de un público diverso que, aunque siempre renovado, supo admirar y reconocer el valor del concepto de “Bienal Nacional”. Las distintas expresiones artísticas —música, espectáculos y performances— iluminaron cada jornada, mientras el trabajo del tallador transformaba el objeto inerte en una obra viva, resignificada ante la mirada atenta de quienes recorrieron la Bienal.
Resulta imprescindible destacar el rol de la comunidad organizada en la SOFO, cuyo compromiso y dedicación fueron pilares fundamentales del evento. Desde los organizadores hasta las distintas comisiones, el trabajo logístico —espacios, iluminación, sonido— permitió que cada detalle acompañara la propuesta artística. Mención especial merece la “cocina”, ampliamente ponderada por los artistas y visitantes, sostenida por un grupo de vecinos y vecinas que, de manera absolutamente generosa, ofrecieron su tiempo y saberes culinarios, convirtiendo cada comida en un momento de encuentro y disfrute.
Las obras realizadas pasarán a formar parte del patrimonio distrital y, fundamentalmente, del sentir pehuenquense. En cada rincón de la villa habrá una de estas maravillas contando historias que se integran a la construcción de la identidad local, enriqueciendo el circuito turístico y cultural del destino.
La Bienal ha concluido, pero el aroma a madera, tierra y mar perdura como testimonio del espíritu compartido por un grupo de amigos, artistas y vecinos en este rincón del sudeste de la provincia de Buenos Aires. Pehuen-co se proyecta así como un destino donde el arte, la naturaleza y la hospitalidad se funden en una experiencia auténtica.
Hasta la próxima edición.
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