CULTURA
5 de febrero de 2026
Entre la madera y el tambor: arte, memoria y denuncia en “Tallando Identidad”

Mientras los escultores daban forma a sus obras en la quinta edición nacional de “Tallando Identidad”, el grupo percusionista Brujas Brújulas – Tamboras de la Mar aportó ritmo, reflexión y compromiso social en una noche donde la expresión artística se transformó en un llamado colectivo contra la violencia y la indiferencia.
El arte que talla identidad y el tambor que despierta conciencia
El concurso de escultores en la 5º edición nacional “Tallando Identidad” convoca de manera especial. A la par de los trabajos de los artistas de la madera, aparecen —casi como un eco inevitable del mismo impulso creativo— otras expresiones que no dejan pasar la oportunidad de brillar con luz propia. Hablamos del grupo percusionista Brujas Brújulas – Tamboras de la Mar.
La recorrida comenzó cerca de las 20 horas, cuando el público se acercaba a observar a los escultores arremeter contra la madera, buscando pulir la imagen que habita en su mente y en su espíritu. Con sensibilidad, pero también con firmeza, las figuras empezaban a tomar forma: algunas más avanzadas que otras, aunque todas atravesadas por la misma constancia y dedicación.
Ya entrada la noche, el maestro de ceremonias anunció la presentación del grupo percusionista. Con dirección de Silvia Palumbo, Brujas Brújulas – Tamboras de la Mar irrumpió en escena con una energía difícil de ignorar. La directora tomó la palabra e invitó al público a acompañar con palmas, dando paso a un estallido de sonidos rítmicos con aroma ancestral: tambores, bombos y otros instrumentos de esencia natural que transportaron a los sonidos más tradicionales.
El grupo imprime una marca propia e irradia, a través de sus letras y su puesta en escena, un profundo cuestionamiento a todo aquello que hiere a la humanidad: la violencia, la desaparición de mujeres y toda forma de abuso. Sus interpretaciones, que combinan ritmos de malambo, chacarera y sonoridades de raíz latinoamericana, funcionan como un llamado de atención, como una memoria viva de sufrimientos y realidades que persisten.
El mensaje también se dirige a las autoridades, señalando el estatismo y la desidia frente a problemáticas que desde hace tiempo permanecen en la oscuridad. Brujas Brújulas – Tamboras de la Mar se presenta así como un grito colectivo: al mundo, al ser humano y a la naturaleza; un reclamo por las desaparecidas, un llamado contra la indiferencia y una proclama de empoderamiento a través de la música y la expresión artística.
En un rincón del Cono Sur, bajo algunas estrellas que parecían demorarse en iniciar su viaje de fuga, el sonido de los tambores quedó suspendido en la noche, observado por miradas atentas que intentaban comprender —y sentir— lo que ocurría sobre el escenario. Allí, entre madera tallada y cuero vibrando, el arte volvió a recordar que también puede ser memoria, denuncia y esperanza.
Cronista: Pedro vega-Diario mirada24-Radio Popular
COMPARTIR:
Comentarios
Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno!
