Tal como anticipó La Verdad, un joven fue víctima de la picadura de una serpiente yarará en la zona de Paso Córdoba. Afortunadamente, el paciente recibió el tratamiento adecuado en el nosocomio local y evoluciona favorablemente, según confirmaron fuentes médicas.
El episodio volvió a poner en foco una problemática sanitaria poco frecuente, pero de alto riesgo: el ofidismo. En estos casos, el diagnóstico rápido y certero resulta fundamental, ya que puede significar la diferencia entre la vida y la muerte.
La mordedura de una yarará u otra serpiente venenosa constituye una emergencia médica que requiere atención inmediata. Especialistas coinciden en que muchas de las complicaciones severas —e incluso los fallecimientos— no se deben exclusivamente al efecto del veneno, sino a errores en la atención inicial o demoras en el traslado al hospital.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la conducta adoptada durante los primeros minutos posteriores a la mordedura es determinante para el pronóstico del paciente.
Qué hacer ante una mordedura
Ante una picadura, la primera medida es alejar a la víctima del lugar del ataque y mantenerla en calma absoluta. El movimiento acelera la circulación sanguínea y favorece la propagación del veneno.
Se recomienda inmovilizar el miembro afectado, como si se tratara de una fractura, y trasladar de urgencia al paciente al centro de salud más cercano.
El suero antiofídico, administrado por vía intravenosa y únicamente en un ámbito hospitalario, es el único tratamiento efectivo para neutralizar el veneno. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) subraya que su aplicación temprana reduce de manera significativa el riesgo de muerte y de secuelas permanentes.
Prácticas peligrosas que deben evitarse
Los profesionales de la salud son categóricos respecto a lo que no debe hacerse ante una mordedura de serpiente:
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No colocar torniquetes
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No cortar ni succionar la herida
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No aplicar hielo, electricidad, alcohol ni remedios caseros
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No administrar aspirina ni antiinflamatorios
Estas prácticas, aún arraigadas en el imaginario popular, pueden agravar el cuadro clínico, provocar infecciones, necrosis y mayor daño tisular.
Desde la Mayo Clinic advierten que “la mayoría de las complicaciones severas ocurren por intervenciones incorrectas antes de la llegada al hospital”.
El caso de la yarará
La yarará es responsable de la mayoría de las mordeduras registradas en el país. Su veneno es hemotóxico y necrotizante, capaz de provocar hemorragias internas, destrucción de tejidos y, en situaciones graves, compromiso renal.
No obstante, los especialistas remarcan que con atención médica oportuna, la evolución suele ser favorable, como ocurrió en el reciente caso de Paso Córdoba.
El reconocido toxicólogo David Warrell, referente mundial en el estudio del ofidismo, resume el consenso médico internacional con una frase contundente:
“El mayor enemigo del paciente mordido por una serpiente es la demora y el tratamiento incorrecto”.
Un mensaje claro
La recomendación médica es simple y precisa: calma, inmovilización y traslado urgente. Evitar maniobras caseras y confiar en la medicina basada en evidencia puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.