Es decir, que una persona que se desempeñaba como empleo de una industria o un comercio, y es echada, y a partir de ese momento mientras busca un nuevo empleo, trata de sumar algun ingreso vendiendo pañuelos descartables en el tren o en un semáforo, no pasó a la categoría de desocupado para las estadísticas oficiales.
Esta es una de las distorsiones por las cuales el índice de desempleo del Indec no llega a captar correctamente el deterioro en el mundo laboral que provoca, por ejemplo, que actividades esenciales en una provincia desaparezcan casi por completo o se reduzcan a su expresión mínima, propducto por ejemplo una política económica que facilita importaciones y ancla el precio del dólar, mientras caen los ingresos de la población.
La pérdida de empleo en Santa Cruz y Misiones como consecuencia de la política económica del gobierno nacional, son un reflejo de ello. El abandono de la actividad petrolera convencional en la Patragonia, o la pérdida de puestos de trabajo en aserraderos y el comercio, por la apertura comercial y el dólar anclado, son casos elocuentes de crisis de empleo que el índice oficial no refleja.