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OPINIÓN

4 de abril de 2024

30000 razones para defender la Patria.

La columna de Ines nos trae en esta oportunidad Testimonios en primeras personas sobre el Terrorismo de Estado en Argentina.

La columna de Ines...

Durante el discurso ante la Asamblea Legislativa, nuestro presidente, Javier Milei, un anarcocapitalista LLA, provocó controversia al afirmar que la pandemia había dejado 30,000 muertes "reales" y al negar una vez más la cifra de desaparecidos en nuestro país, lo que fue celebrado por la ultraderecha. Las voces defensoras de la democracia, tanto dentro como fuera de nuestro país, no se sorprendieron, ya que su negacionismo es ampliamente conocido.

A días de conmemorar otro aniversario del golpe de estado que interrumpió la continuidad democrática en Argentina, en la madrugada del 24 de marzo de 1976, es crucial reconocer las diversas posturas frente a las atrocidades cometidas durante ese período. Algunos, especialmente jóvenes no educados sobre el tema, adultos mayores que estuvieron involucrados directa o indirectamente, y aquellos adoctrinados bajo la "teoría de los dos demonios", niegan los crímenes de lesa humanidad perpetrados por el Estado.

Es imperativo reflexionar sobre el significado del Terrorismo de Estado. Este mecanismo implica la represión generalizada, la censura, la persecución, los asesinatos, los secuestros, las desapariciones forzadas, la apropiación de niños, y la ruptura de la solidaridad social, perpetrados por el propio Estado, cuya responsabilidad principal debería ser proteger a sus ciudadanos.

Es esencial definir y aclarar que los crímenes de lesa humanidad, tanto en Argentina como en el mundo, afectan a toda la humanidad al intentar eliminar grupos étnicos, religiosos, políticos o de género organizadamente desde el poder estatal.

En marzo de 1976, Argentina tenía un gobierno democrático elegido en las urnas, a solo 9 meses de futuras elecciones. Sin embargo, todas las investigaciones indican que, para ese momento, las guerrillas estaban casi extinguidas y habían perdido todo tipo de apoyo popular. El terrorismo perpetrado desde el Estado tuvo como objetivo disciplinar a la sociedad y transformar su estructura.

Por lo tanto, es importante destacar que no hubo una guerra, ya que esta implica enfrentamientos entre estados, ni "dos demonios", ya que el Estado debe preservar la vida y llevar a los responsables de actos ilegales ante la justicia, garantizando un juicio justo y evitando vejámenes, como la apropiación de niños.

Los testimonios de sobrevivientes del terrorismo de estado, como los brindados por Delia Georgetti y Héctor González, son fundamentales para comprender la gravedad de lo ocurrido. Es esencial reconocer que la verdad y la memoria son herramientas clave para la justicia y la prevención de futuros abusos.

Agradecemos enormemente a Delia y Héctor por compartir sus testimonios conmovedores, que nos recuerdan la importancia de mantener viva la memoria histórica y continuar luchando por la defensa de los derechos humanos.

 

Nota: Ines Orfilia Robledo Lima

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