INTERNACIONALES
4 de octubre de 2026
Lula y Flávio Bolsonaro se disputan la presidencia en una de las elecciones más reñidas
Todos los sondeos vaticinan un balotaje, previsto para el 25 de octubre. Qué se elige y qué está en juego.
Brasil entra este domingo en una de las elecciones más reñidas de los últimos años, con una disputa que enfrenta dos modelos políticos casi opuestos. De un lado aparece Luiz Inácio Lula da Silva, actual presidente y principal referente de la izquierda brasileña; del otro, el senador Flávio Bolsonaro, hijo de Jair Bolsonaro y heredero del espacio conservador que gobernó el país hasta 2022.
Cerca de 159 millones de brasileños están habilitados para votar en una jornada que no sólo definirá al próximo jefe de Estado. También se renovarán bancas en el Congreso y se elegirán gobernadores, en unos comicios que pueden reordenar el mapa político de la principal potencia de Sudamérica.
Aunque en total hay varios candidatos en carrera, la campaña quedó absorbida por la pulseada entre Lula y Bolsonaro. Los últimos sondeos muestran una leve ventaja del mandatario, pero ninguno aparece cerca de superar el 50% de los votos válidos necesarios para ganar en primera vuelta. Por eso, el escenario que toma más fuerza es el de una segunda vuelta prevista para el 25 de octubre.
Y ahí, justamente, aparece la gran incógnita. Algunas encuestas muestran una diferencia mínima a favor de Lula, mientras otras ubican a ambos prácticamente empatados dentro del margen de error. Dicho de otro modo: nadie tiene el partido ganado y cualquier movimiento de última hora puede inclinar la balanza.
La campaña llegó a su fin atravesada por una fuerte polarización, cuestionamientos cruzados, acusaciones de corrupción, discusiones sobre la economía y un clima político cargado. Lula hizo eje en la defensa de las políticas sociales, la soberanía y el rol del Estado; Bolsonaro, en cambio, buscó consolidar el voto conservador con un discurso centrado en seguridad, reducción del gasto y mayor cercanía con Estados Unidos.
La elección también excede las fronteras brasileñas. Un triunfo de Bolsonaro reforzaría el avance de gobiernos y dirigentes de derecha en la región y acercaría aún más a Brasil a la agenda de Donald Trump. Una victoria de Lula, en cambio, mantendría a la mayor economía sudamericana bajo un liderazgo de izquierda y sostendría una línea más autónoma en política exterior.
Por eso, más que una simple elección presidencial, Brasil pone en juego este domingo el rumbo político y económico de los próximos cuatro años. Y con una sociedad partida casi en dos, todo indica que la definición podría extenderse varias semanas más.