CULTURA
4 de agosto de 2026
Oscar Moro, el pulso eterno del rock argentino: el baterista que marcó una época
No fue un cantante carismático ni el rostro de las bandas más famosas. Tampoco buscó el protagonismo. Sin embargo, detrás de algunos de los discos más importantes de la historia del rock argentino estuvo siempre él: Oscar Moro, un baterista excepcional cuya sensibilidad, precisión y talento dejaron una huella imborrable.
Nacido en Rosario el 24 de enero de 1948, comenzó a tocar desde muy joven junto a amigos del barrio, entre ellos Litto Nebbia. Su primera gran oportunidad llegó cuando ingresó a Los Gatos, grupo pionero del rock nacional que inmortalizó "La Balsa", considerada una de las canciones fundacionales del género en el país.
Tras la separación de Los Gatos en 1971, Moro construyó una carrera extraordinaria. Integró proyectos fundamentales como Huinca, Color Humano, acompañó a León Gieco, Pastoral, Porsuigieco y Sui Generis, hasta convertirse en uno de los músicos de confianza de Charly García.
Primero fue parte de La Máquina de Hacer Pájaros y luego integró la formación histórica de Serú Girán, junto a Charly García, David Lebón y Pedro Aznar. Allí dejó su sello en álbumes fundamentales como Serú Girán, La grasa de las capitales, Bicicleta y Peperina, considerados clásicos absolutos del rock nacional.
En 1983 editó el proyecto Moro-Satragni, acompañado por el bajista uruguayo Beto Satragni, con colaboraciones de Luis Alberto Spinetta, Charly García, David Lebón y un joven Ricardo Mollo.
Dos años después sorprendió al sumarse a Riff, la legendaria banda liderada por Pappo, demostrando una vez más su enorme versatilidad para adaptarse tanto al rock progresivo como al hard rock.
Elegido en numerosas ocasiones como el mejor baterista argentino, Moro jamás perdió la humildad. Cuando recibía un premio solía decir: "Hay muchos mejores que yo". Charly García resumió su importancia con una frase que quedó para la historia: "Era un baterista de grupo, como Ringo Starr", destacando su capacidad para hacer crecer a cada banda desde la discreción y el talento.
Sin embargo, su vida también estuvo marcada por una dura batalla contra el alcoholismo. Durante años enfrentó graves problemas de salud que lo alejaron de los escenarios, pese al apoyo de colegas y amigos que intentaron ayudarlo.
Oscar Moro falleció el 11 de julio de 2006, a los 58 años, en su casa del barrio porteño de Palermo, a raíz de una hemorragia provocada por una úlcera sangrante.
Su legado, sin embargo, permanece intacto. En su homenaje, cada 11 de julio se celebra en la Argentina el Día del Baterista, mientras que una esquina de su Rosario natal lleva su nombre.
En 2026, durante el esperado regreso de Serú Girán, el homenaje fue especialmente emotivo: Juanito Moro, su hijo, ocupó la batería para interpretar dos clásicos de la banda, mientras la imagen de Oscar se proyectaba sobre las pantallas, recordando que el ritmo que ayudó a construir el rock argentino sigue latiendo en cada canción.
🥠Oscar Moro no necesitó ocupar el centro del escenario para convertirse en una leyenda. Su batería fue el corazón de algunas de las páginas más brillantes de la música argentina, y su legado continúa inspirando a generaciones de músicos y amantes del rock nacional.