El presidente de Donald Trump anunció un acuerdo de paz con Irán tras casi cuatro meses de conflicto, que contempla la reapertura del estratégico Estrecho de Ormuz, clave para el transporte mundial de petróleo y gas.
“El acuerdo con la República Islámica de Irán está completo. Autorizo la apertura sin peajes del Estrecho de Ormuz y el levantamiento inmediato del bloqueo naval”, expresó Trump en redes sociales, en un mensaje donde celebró el entendimiento y llamó a reactivar el flujo energético global.
El pacto también fue confirmado por autoridades iraníes, que lo presentaron como una victoria diplomática. Según trascendió, incluiría una tregua inicial de 60 días, durante la cual ambas partes avanzarán en negociaciones pendientes, especialmente en torno al programa nuclear iraní y el levantamiento de sanciones económicas.
La mediación estuvo a cargo de Pakistán, cuyo primer ministro, Shehbaz Sharif, confirmó que la firma oficial del acuerdo se realizará el 19 de junio en Suiza, con participación de actores internacionales.
El entendimiento también prevé el levantamiento gradual de restricciones sobre puertos iraníes y la posible liberación de fondos congelados, además de inversiones para la reconstrucción del país.
Uno de los puntos más sensibles es la inclusión del conflicto en Líbano dentro del acuerdo, lo que generó un fuerte rechazo por parte de Israel. Funcionarios israelíes advirtieron que no se consideran obligados por los términos del pacto y remarcaron que priorizarán su seguridad nacional.
En ese contexto, el ministro de Defensa israelí, Benny Gantz, cuestionó duramente el acuerdo y sostuvo que su país no aceptará condiciones que no contemplen el desmantelamiento de grupos como Hezbollah.
El proceso de negociación atravesó momentos de tensión, especialmente tras recientes ataques en Beirut que pusieron en riesgo el diálogo entre Washington y Teherán.
Además, el acuerdo impactó de inmediato en los mercados internacionales: la reapertura del Estrecho de Ormuz provocó una caída en el precio del petróleo y una suba en los mercados bursátiles, ante la expectativa de una normalización en el suministro energético global.
También se destacó el rol del presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, quien respaldó las gestiones diplomáticas y llamó a evitar provocaciones que puedan poner en riesgo la estabilidad del acuerdo.
De concretarse la firma en los próximos días, el entendimiento podría reconfigurar el escenario geopolítico en Medio Oriente y aliviar tensiones en los mercados globales, aunque su éxito dependerá del cumplimiento de los compromisos asumidos y de las negociaciones posteriores sobre el programa nuclear iraní.