Después de un período de pausa, los corsos regresaron al corazón de la ciudad y la emblemática calle Rivadavia volvió a convertirse en escenario de celebración colectiva. Una de las principales arterias del microcentro fue protagonista de una jornada que devolvió vida, color y espíritu festivo a un sector que, en los últimos años, se percibía apagado y con escaso movimiento.
La iniciativa, impulsada por comerciantes y vecinos que vienen trabajando en la puesta en valor del paseo comercial mediante futuras intervenciones artísticas de creadores locales, encontró en el Corso 2026 un complemento ideal. La celebración sumó música, comparsas y expresiones culturales que recuperaron el sentido comunitario propio de las festividades populares.
El carnaval no solo ofreció espectáculo y tradición, sino que también reactivó el circuito comercial, favoreciendo la circulación de vecinos y visitantes, incentivando el consumo y fortaleciendo el vínculo entre la comunidad y sus espacios públicos.
La calle Rivadavia volvió a latir al ritmo del carnaval. Que viva el carnaval de la Rivadavia… y que sea el primero de muchos más.
Pedro Vega – Mirada24 / Radio Popular