“Hoy refresca, ¿vamos al vivero?” es una de las propuestas clásicas cuando el tiempo no acompaña para disfrutar de las playas de Pehuen Co. Con casi una hectárea de bosque, el Vivero Municipal Pablo Günther Lorentz ofrece a turistas y vecinos la posibilidad de desconectarse en un entorno sereno, fresco y multicolor.
Ubicado dentro del predio del Bosque Encantado, a unos cuatro kilómetros de la rotonda de acceso al balneario, se accede por la primera salida a la derecha de la avenida Trolón. El lugar se caracteriza por su atmósfera tranquila, con senderos arbolados y verde en todas las direcciones.
Entre canteros e invernaderos, el paseo se llena de aromas: flores, pinos y eucaliptos se mezclan con la tierra húmeda y la brisa marina. El recorrido invita a caminar sin apuro e incluye el puente sobre el estanque de plantas acuáticas, el pintoresco “deck del sapo” con su fuente y banco de plaza, y un monte de árboles frutales que completa un circuito con efecto relajante inmediato.
Más allá de su atractivo turístico, el vivero cumple una función fundamental para la vida de la localidad. Allí se producen muchas de las especies que forestan Pehuen Co, esenciales para fijar médanos, ordenar el paisaje, proteger el suelo y embellecer el entorno. Árboles y arbustos que hoy forman parte del balneario comenzaron su crecimiento en estos canteros, fruto del trabajo sostenido y paciente de quienes cuidan este verdadero pulmón verde.