El cuerpo fue hallado en la “baulera” del barco, un espacio destinado al almacenamiento de herramientas que carece de ventilación, es hermético y solo se puede abrir desde el exterior. Según indicaron fuentes cercanas al caso, en condiciones de calor extremo, la temperatura en ese lugar podría superar los 60 grados, lo que añade un factor relevante a la investigación.
El análisis de las cámaras de seguridad del puerto revela que el joven accedió al lugar por sus propios medios. Ahora, los peritos trabajan para determinar si hubo alguna interacción con otra persona que pudiera haber derivado en un desenlace inesperado. Este detalle será clave para descartar o confirmar la participación de terceros en el incidente.
La Justicia considera que los resultados de la autopsia serán cruciales para comprender las causas exactas de la muerte y para establecer si fue un accidente, un acto voluntario o si hubo algún tipo de intervención externa. La investigación se mantiene en curso con la premisa de no descartar ninguna línea de análisis.