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POLICIALES

27 de marzo de 2024

La fiesta sexual que puede llevar a la cárcel a una política bahiense

Una representante de La Libertad Avanza acusó falsamente a dos jóvenes de haberla abusado. Pero un detalle salvó a los inocentes de ser condenados. Ahora la Justicia la juzgará a ella.

Rumbo a juicio oral por acusar falsamente

Una novel política bahiense, que ingresó en diciembre al Consejo Escolar, tiene una situación judicial delicada. En breve será enviada a juicio oral, acusada de involucrar a dos jóvenes músicos en graves delitos que nunca cometieron.

Fiorella Damiani, actual Consejera Escolar de La Libertad Avanza, está imputada de haber denunciado un abuso sexual que -según demostró la Justicia- nunca sucedió. Joaquín Álvarez y Fernando Pereyra, los señalados por la ahora funcionaria, fueron detenidos y alojados en un calabozo, donde sufrieron golpes y otras vejaciones. Pero un detalle los salvó de pasar varios años en Villa Floresta.

Hasta ahora todo se mantuvo en secreto.

Un poco de historia.

Álvarez trabaja de mozo y Pereyra es enfermero, pero en sus ratos libres hacían lo que más les gustaba: tocar la guitarra. Habían formado “Sobreviviendo”, una banda tributo a La Beriso. Habitualmente lo hacían en Punta Alta, de donde son oriundos.

La joven libertaria comenzó a seguirlos y se hizo amiga de algunos de los integrantes. Incluso se relacionó sentimentalmente con uno de ellos.

Exactamente el 19 de julio de 2017, Damiani concurrió al bar rosaleño “Chop-Chop”, donde Joaquín Álvarez festejaba su cumpleaños. Ya entrada la madrugada, ambos -junto a Pereyra- se tomaron un remís rumbo a una casa de calle Espora al 1200.

Lo que pasaría en ese domicilio, según denunciara la joven, fue un ataque sexual por parte de los dos varones. Eso lo declaró en la comisaría de la mujer y luego en fiscalía. Relató brutales abusos múltiples.

Interrumpido el avance de la investigación por la pandemia, en noviembre de 2021, la Justicia reactivó la causa. Y una jueza ordenaría la detención de Álvarez y Pereyra acusándolos de “abuso sexual doblemente agravante con acceso carnal”.

Tras ser alojados en un calabozo de comisaría, fueron maltratados y Pereyra sufrió una brutal golpiza. Les estaban dando la bienvenida a los “violines”.

Más tarde, un defensor que los entrevistó en su lugar de detención les avisó que con los hechos que les atribuían podían pasar hasta “25 años en cana”, que por eso trabajaría “para que les dieran lo menos posible”.

Entre llantos, ambos jóvenes juraban no haber cometido el aberrante delito y argumentaban que se había tratado de una “fiesta sexual”. Que nunca sometieron a nadie y que todo había sido consentido por Damiani.

Antes de finalizar la entrevista con el letrado, uno de ellos aportó un dato. Y no era cualquier dato. Era uno que les salvaría la vida. “Todo lo que hicimos está filmado. Todo lo grabamos con el teléfono celular”, explicaron los detenidos. En ese instante, el abogado cambió el rictus y les facilitó su teléfono. A los minutos pudieron acceder a la “nube”, donde estaban guardadas las imágenes.

Al ver los videos, el profesional se dio cuenta de que los detenidos no mentían. “Ya nos vamos para fiscalía”, dijo.

Una vez sentados ante la fiscal Marina Lara, se exhibieron los cuatro videos recuperados de la nube. Todos bien explícitos. En primerísimos planos -digno de película condicionada- se podía observar lo sucedido aquella madrugada. Lo que mostraban las escenas no coincidían con el delito denunciado por Fiorella. No se veía ningún tipo de violación, por el contrario, se notaba un palmario consentimiento por parte de la mujer.

Tal fue el impacto de la prueba, que la representante del Ministerio Público pidió la inmediata liberación de los detenidos. Damiani había engañado a la Justicia. El hecho no era como lo había denunciado.

“Teniendo en cuenta lo que surge de los videos aportados, se ve a Damiani en una situación que no es la denunciada por ella. En los videos no se aprecia que fuera forzada al acto sexual, ni que no pudiera moverse como declaró. Es más, en las imágenes pueden apreciarse movimientos activos de la señorita Fiorella acompañando a su partenaire sexual”, escribió la fiscal.

Lara, que había creído en la “victima” y había avanzado en los procesamientos de los imputados, apuró el trámite para pedir los sobreseimientos definitivos de Álvarez y Pereyra.

Damiani, en tanto, pasó de víctima a victimaria. Y fue imputada de falsa denuncia.

Las motivaciones que las llevó a inventar hechos contra los dos muchachos son puras especulaciones. Unos señalan que se arrepintió del “Ménage à Trois”; otros que intentó “cubrirse” de las filmaciones por si llegaban a viralizarse. Sea como fuere, se trató de una actitud canallesca y delictual.

Por estas horas, más de uno se pregunta cuál hubiese sido la suerte de Álvarez y Pereyra si no rescataban el documento fílmico de la nube cibernética. La respuesta la sabemos todos.

No puede ser gratis.

Como se ha dicho otras veces, y desde este diario suscribimos, en casos de denuncias de abusos sexuales -por regla- se cree siempre en la denunciante. Sin embargo, cuando se comprueba que una “víctima” falseó los hechos y le endilgó a un inocente delitos tan graves no puede ser exculpada por la Justicia. Ni tampoco por los medios. Muchas veces, y hacemos autocrítica desde estas líneas, la denuncia de un hecho de esta naturaleza tiene amplia cobertura -como corresponde y como lo seguirá siendo- pero la resolución final no tanto.

Por estas horas, la Justicia de Garantías define la calificación contra la consejera escolar. Según el juez Guillermo Mércuri, no se trata de “falsa denuncia”, sino de un delito más grave que es el “falso testimonio”, pues relató -bajo juramento de decir verdad- hechos falsos.

La brujula 24

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