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ACTIVIDAD COMUNITARIA

1 de enero de 2023

Los clubes de barrio, semillero de campeones como Messi, Dibu y Paredes

Estos espacios centrenarios, unos 12 mil en todo el país, resurgieron en los últimos años para reunir a personas de todas las edades a través de actividades deportivas, recreativas y sociales. Los clubes "tienen una fuerte impronta social y comunitaria vinculada a la contención de miles de pibes y pibas", aseguró Francisco Chibán, director de Clubes Argentinos.

  Los clubes de barrio y de pueblos, semilleros deportivos de campeones mundiales como Lionel Messi, Emiliano Dibu Martínez y Leandro Paredes, tienen un rol formativo y dan un sentido de pertenencia a las comunidades en una época en la que resurgieron estos espacios centenarios que son unos 12 mil en todo el país, destacaron directivos y un funcionario.

"La capacidad de incluir a todas las chicas y chicos que quieran hacer deporte más allá de que sea rentable es una característica de esos espacios", que reúnen a personas de todas las edades a través de actividades deportivas, recreativas y sociales, dijo a Télam Francisco Chibán, director de Clubes Argentinos, que depende del Ministerio de Deportes.

El funcionario respaldó el apoyo político de su gestión hacia los clubes de barrio por tratarse de lugares donde "se da el desarrollo deportivo en nuestro país" y destacó que "esto se puso de manifiesto en la semana que vivimos, ya que los 26 campeones del mundo salieron de un club de barrio".
 
"La capacidad de incluir a todas las chicas y chicos que quieran hacer deporte más allá de que sea rentable es una característica de esos espacios"Francisco Chibán, director de Clubes Argentinos

"Son semilleros de campeones desde el aspecto deportivo, el futuro del deporte sale de ahí", definió Chibán y destacó como "determinante" que los clubes "tienen una fuerte impronta social y comunitaria vinculada a la contención de miles de pibes y pibas".

El funcionario precisó que se relevaron "cerca de 12.000 clubes de barrio en todo el país, pero puede ser que haya más" y dijo que muchos de ellos fueron creados a principios del siglo pasado, lo que definió como "la época dorada desde la década del 20 al 50", período opacado por "un golpe muy duro para la historia de nuestro país en los años 70 y 90".

 

 

Club Atlético Central Argentino / Foto: Osvaldo Fanton


"Hay un resurgir de los clubes de barrio a partir de 2012, junto con un recambio generacional de los dirigentes, que en unos años lo vamos a ver más claro", apuntó.

Oscar Mendiburu es presidente del Club Urquiza, uno de los más antiguos de Mar del Plata -fundado por pescadores en 1914- donde el arquero Dibu Martínez dio sus primeros pasos en el fútbol a principios de 1990, cuando "muchos clubes comenzaron a experimentar vaivenes económicos y crisis, varios incluso desaparecieron", según contó a Télam.

"Cuando arrancó, jugó dos años en la parte de más chiquitos, pero cuando le tocó pasar a la categoría más chica de pasto, el club tuvo inconvenientes económicos y no se presentó la categoría, por lo que se fue", recordó Mendiburu, quien añadió que lo mismo pasó con un jugador contemporáneo del Dibu, Lucas Martínez Quarta, quien pasó por River Plate, fue parte del plantel de la Selección nacional que ganó la Copa América 2021 y actualmente se desempeña en el ACF Fiorentina en Italia.

Sin embargo, la renovación de las conducciones permitió "que los clubes fueran evolucionando" y poder reunir a través del deporte tanto "a los chicos de barrio carenciados, como también a los que tienen otro poder adquisitivo para sacarlos de la pantalla y del encierro", señaló el presidente del Urquiza.

 

 

Club Atlético Central Argentino / Foto: Osvaldo Fanton


Para Mendiburu, sembrar el sentimiento de pertenencia entre las personas que concurren al club es fundamental, por lo que los profesores instan a los niños, niñas y jóvenes "a que vengan con la camiseta del club y no con la del Barcelona o el Real Madrid".

Si bien destacó que el fútbol es el deporte que "más desarrollo tiene" en el club, con jugadoras como Milagros Menéndez -integrante de la Selección argentina- también cuentan con escuelita de básquet y handball, junto a otras actividades.

Por su parte, el Club Gimnasia y Esgrima de Villa del Parque, que en junio cumplió 100 años, recibió el lunes pasado al jugador de fútbol campeón en Qatar Leandro Paredes, junto con su primer entrenador, Ramón Maddoni.

El presidente del club radicado en la ciudad de Buenos Aires, Jorge Abdala, señaló que los chicos estaban "muy contentos" con la visita, ya que "tener un campeón que ves por televisión y de golpe verlo en carne y hueso mostró que los sueños se cumplen".

"Este tipo de eventos genera concientización en los chicos de que todo es posible si uno lo busca y le agrega pasión a lo que hace", describió en diálogo con Télam.


Abdala reconoció que si bien muchos padres llevan a sus hijos e hijas "con la idea de que sean campeones, ese no es el fin que persigue un club", sino inculcar valores como "el sacrificio, el compañerismo y el trabajo en común", ya que se identifican como "clubes con un rol formativo".

"Hay un resurgimiento en los últimos años de los clubes, que hemos padecido lo mismo y ahora gozamos de este revival de volver a tener toda la familia dentro", expresó.

En ese sentido, Chibán se refirió también al vínculo del deporte con la pospandemia de coronavirus. "Hay una necesidad que tenemos todos de volver a hacer deporte que también impactó en los clubes, todos te dicen que hay más actividad y más socios que antes", sostuvo y destacó como principales problemáticas la "cuestión legal" junto con el "sostenimiento económico" para realizar obras de infraestructura y para el mantenimiento.

En este sentido, el director de Clubes Argentinos explicó que desde Nación "hay dos programas concretos, la unidad de asistencia técnica, económica y capacitaciones para asistir a los clubes, junto con el programa Clubes en Obra, que otorga un subsidio económico".
 
"Hay un resurgimiento en los últimos años de los clubes, que hemos padecido lo mismo y ahora gozamos de este revival de volver a tener toda la familia dentro"Jorge Abdala


Diego Indycki es presidente de la filial Buenos Aires de la Unión Nacional de Clubes de Barrio, una organización creada en 2007 que nuclea a más de 7.000 clubes de barrio y pueblo de 17 provincias, a los que define como "el primer cordón de contención social" y a los que "se acude por otras cuestiones de importancia".

"Cuando pasa algo se le pide al club que dé una mano y por voluntad propia muchas veces los dirigentes abren sus clubes, ya sea como merenderos o comedores, pero también lo hemos visto con la campaña del frío, en la que se da un plato de comida, y lo vimos en la pandemia, que se usaron como centros de vacunación y de aislamiento", indicó.

Con respecto al resurgimiento de estos espacios, Indycki dijo que "fue creciendo tanto la población que se han abierto clubes en muchos lugares, hubo una época complicada en los años 90 y principios del 2000 en que se había perdido el interés de los dirigentes a los clubes; creo que ahí es donde ahora hay un quiebre, en la continuidad de las comisión directiva".

"Históricamente, los clubes siempre fueron solidarios y abiertos a la comunidad, hoy por hoy cumplen un rol social importantísimo, por eso creemos que la comunidad está más presente que nunca en estos espacios", concluyó Indycki.
 
"Históricamente, los clubes siempre fueron solidarios y abiertos a la comunidad, hoy por hoy cumplen un rol social importantísimo, por eso creemos que la comunidad está más presente que nunca en estos espacios"Diego Indycki

Un centenario club de San Martín fue "reconstruido" por los vecinos

El Club Atlético Central Argentino, ubicado en la localidad bonaerense de General San Martín y fundado por personal del Ferrocarril hace más de 100 años, fue "reconstruido" por los vecinos de la zona luego de sufrir las consecuencias de una "crisis económica que afectó a gran parte de los clubes de barrio", dijo a Télam su presidente, José Salcedo.

Este espacio, enclavado en Villa Maipú, fue fundado en 1920 por personal del Ferrocarril Central Argentino, y tuvo su "época de gloria" a nivel social y deportivo entre los años 1950 y 1970, la que empezó a tambalear "a finales de los 80 y principios de los 90", señaló Salcedo.

En ese entonces, el espacio "cayó en una crisis económica que afectó a gran parte de los clubes de barrio, ya que el gobierno de turno dejó de aportar subsidios para centros culturales, sociedades de fomento y clubes", sostuvo.

A inicio de los 2000, comenzó a oficiar de espacio donde se realizaban trueques, hasta que en el año 2008 los vecinos decidieron crear una comisión de emergencia para elegir un presidente, y de esta forma "se empezó a reconstruir el club, que estaba totalmente destruido".

En este sentido, Salcedo consideró que "hay un resurgimiento de los clubes para ofrecer diferentes talleres y actividades deportivas más económicas que las mega cadenas de gimnasios que se están viendo ahora", y agregó que "la puesta en valor la hace la gente".

Asimismo, expresó que para poner al club en condiciones nuevamente "se trabajó mucho durante todos estos años" y agregó que "incluso en pandemia, al no poder ofrecer actividades a los socios, el club igualmente abrió sus puertas para entregar bolsones de alimentos, ropa y también ollas solidarias".

Actualmente, el club se encuentra nuevamente en funcionamiento con varias actividades deportivas y culturales, como fútbol -tanto femenino como masculino-, bailes urbanos, danza árabe, folklore y boxeo a nivel recreativo y competitivo.

Además, "esta temporada y después de la pandemia, volvió a abrir el natatorio que cuenta con una pileta semi olímpica".

Finalmente, Salcedo reivindicó el "ambiente familiar" del espacio, al que asisten "parejas, padres con hijos y personas mayores", y concluyó que "el único lugar en donde un chico va a poder hacer una actividad por más que no tenga medios económicos, es en un club de barrio".

Clubes de barrio de zonas rurales apuestan al fútbol para mantener a los jóvenes "activos"

Clubes de barrio de zonas rurales de Jujuy apuestan al fútbol y a las actividades deportivas y sociales como una forma de "mantener a los jóvenes activos" además de conformar "el sentido de pertenencia" entre familias que se dedican al trabajo en el campo.

Ubicada a 4.200 metros sobre el nivel del mar, en el límite fronterizo entre Argentina y Chile, se encuentra la localidad jujeña de Paso de Jama, donde residen alrededor de 300 habitantes que forman parte de una comunidad de pueblos originarios.

En este lugar, junto a la escuela primaria y secundaria, se emplaza el Club Deportivo San Expedito, construido hace ocho años por los vecinos de Jama, para que "los chicos y jóvenes que quieren jugar al fútbol, puedan hacerlo", dijo a Télam Efraín Esquibe, secretario del club.

Entre los miembros, "la mayoría de la gente tiene negocios, otras familias trabajan de la minería y las que no, tienen trabajo en el campo a través de la crianza de animales".

Una de las preocupaciones que llevaron al establecimiento del club, según Esquibe, es que "en muchos de los pueblos cercanos, los chicos a partir de los 12 o 13 años no tienen nada que hacer, se dedican a salir a la calle y tomar. Nosotros estamos para eso, para que estén activos y tengan cosas que hacer".

Por ese motivo también realizan campeonatos de fútbol para equipos masculinos y femeninos, junto con actividades sociales de festejo y recreación organizadas por la comisión directiva.

"La mayoría del trabajo la hacemos nosotros, pero las familias colaboran y siempre están ahí, con la mano de obra aporta mucho la gente. Tenemos muchos planes que ya irán saliendo a poco", señaló Esquibe.

Por su parte, Juan Bautista Tito Hurtado es presidente del Club Atlético San Martín, ubicado en el municipio jujeño de La Ovejería, a 50 kilómetros de San Salvador de Jujuy, donde residen 25 mil habitantes.

"Como es una zona rural, muchos de los jugadores de la primera división son peones golondrina, la mayoría trabaja en la cosecha de tabaco", explicó Hurtado.

"En la zona rural estamos acostumbrados al trabajo en el campo. Ahora termina la temporada de tabaco en febrero y todos se van a Mendoza a trabajar en la uva, otros a Bahía Blanca a la cebolla y otros a Catamarca al tema de la aceituna", añadió.

A pesar de movilizarse entre regiones, muchos de los trabajadores regresan a principio de año a La Ovejería para jugar la Liga Departamental de Fútbol, que se desarrolla entre abril y noviembre.

"En el caso nuestro apenas tenemos para pagar un profesor y después los directores técnicos son parte de la comisión directiva", contó Hurtado, y agregó que las mujeres "se confeccionan su propia indumentaria, es todo a pulmón".

En tanto, los niños son la otra prioridad de la comisión directiva del club, quienes muchas veces "no tienen calzado o no están desayunados".

A pesar de esto, "les decimos que estén listos para jugar el sábado, si no tienen un peso no importa. Ellos mismos te empujan a que no bajes los brazos y sigas para adelante, ellos construyen el sentido de pertenencia al club", concluyó Hurtado.

 

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