INTERNACIONALES
15 de mayo de 2023
Argentina y la tecnologia Aeroespacial
En 1949, con el lanzamiento del cohete “Tábano” y su motor AM-1, ambos creados por el ingenio nacional, la Argentina irrumpía en la conquista del espacio, cuando sólo los EE.UU. y la URSS habían logrado sus primeros, gracias a los planos de los V1 y V2, capturados a los alemanes.
Desde entonces hasta 1990, fuimos el único país iberoamericano con un desarrollo propio y sostenido en ese campo y que, ya en los ‘60, con el “Castor”, había alcanzado el espacio exterior. Período en el que se invirtió en infraestructura y equipamiento, se formaron cientos de profesionales de altísimo nivel tecnológico, incorporando lo mejor de nuestras Universidades, dominando la producción de combustibles sólidos de alto rendimiento, la aerodinámica hipersónica, teleguiado y control, etc. Estos logros permitían tanto el desarrollo de lanzadores satelitales (cohetes espaciales), como de misiles militares. El siniestro dúo Menem-Cavallo sepultó tan extraordinario desarrollo y hasta dispersó y expulsó a los científicos y técnicos que habían jugado sus vidas allí, cediendo a presiones internacionales (Inglaterra) y a la política de subordinación a los EE.UU. El punto más alto al que habíamos llegado fue el cohete “Cóndor” II, cuyo proyecto naciera en 1973 (último gobierno de Perón). Totalmente diseñado y construido en el país, de 16 metros de largo y dos etapas, era capaz de llevar una carga de 500 Kg a 1.000 km, algo inconcebible en un “país del tercer mundo” y, sobre todo “impredecible”, como se vería en Malvinas. Se produciría en la Fábrica Militar de Aviones (FMA) de Córdoba, y, en 1974 ahí seguían estando los planos con sus genialidades criollas, la factibilidad de su construcción, el personal idóneo, etc. Tanto es así que, en las sombras, se movían febrilmente la CIA y los espías de Inglaterra e Israel. Ocurriría, entonces, un terrible suceso, prolijamente oscurecido y cuyo significado todavía reclama una justa valoración, en especial por las sorprendentes derivaciones que podría tener. En agosto de 1974, el ERP realizó un feroz ataque a la Fábrica de Explosivos de Villa María, integrante del complejo FMA, que produjo la muerte de un soldado y un guerrillero, y numerosos heridos en ambos bandos. En medio de un tiroteo infernal, los terroristas buscaron documentos en las oficinas técnicas sin hallar nada, para terminar llevándose armas y municiones, y –aquí aparece lo extraordinario del asunto- secuestrar a un oficial tucumano, el coronel ingeniero químico Argentino del Valle Larrabure, a quien se le atribuía la creación del propulsante y el diseño de la geometría del motor del “Cóndor”. Todo el botín bélico, descuidado, cayó a los pocos días en manos del Ejército, en Tucumán. Entonces ¿cuál fue el rédito de semejante operación? La captura de Larrabure. Al que mantuvieron extrañamente cautivo por un año (para la guerrilla eran enormes y hasta insuperables las dificultades para mantener prisioneros) y sometido a horrendas torturas en infructuosos interrogatorios, hasta que lo asesinaron. ¿Qué buscaba el ERP? ¿Las fórmulas de los explosivos del Ejército que desde Cuba le habrían remitido en el acto? ¿Qué valioso secreto militar escondía este oficial que justificara los ingentes recursos para mantenerlo vivo y someterlo a crueles interrogatorios, para finalmente, matarlo? Lo único que hacía especial a este heroico oficial era su íntima relación con el “Proyecto Cóndor”. Pero es obvio que a la lucha guerrillera en nada serviría cualquier información que al respecto podían arrancarle. A menos que… pudiera negociarse con quienes sí podían tener intereses concretos en ella: los centros del poder mundial. Centros a los que, por otra parte, los terroristas habrían de favorecer indirectamente combatiendo al gobierno constitucional de Isabel Perón en la gestación de un terror generalizado que prepararía el golpe cívico-militar del ’76. Sólo un secreto de tal magnitud explica todo. Explica el asalto terrorista, el secuestro de Larrabure, las torturas y su heroico silencio para proteger los intereses de la Patria, y hasta su ejecución, que buscaría mantener en secreto las infames motivaciones de estos “revolucionarios antiimperialistas”, de esta “juventud maravillosa” como son nombrados ahora bajo un manto de oscuridad ideológica. El coronel Larrabure pudo mantener ese viril y patriótico silencio porque estuvo siempre sostenido en la fe católica, en el amor a su hermosa familia y en la fidelidad a su Patria. Dios ha de querer que llegue el día en que salgan a la luz de la verdad tantos ocultamientos y mendacidades que afectan a la identidad nacional. Y, ese día, quizás, el coronel Larrabure, podría ser considerado mártir del desarrollo espacial argentino. Otro lauro, para quien la Iglesia podría elevar a sus altares. Héroe, mártir y santo, las mayores condecoraciones para un argentino cabal.
Arturo Arroyo
Las Heras 673
San Miguel de Tucumán
COMPARTIR:
Notas Relacionadas
Kicillof cuestionó a Milei por sus dichos sobre Lula y alertó por el impacto en la relación con Brasil
El gobernador bonaerense afirmó que las declaraciones del presidente contra Lula da Silva generan "vergüenza" y ponen en riesgo el vínculo con el principal socio comercial de la Argentina. Además, reveló que se comunicó con el canciller brasileño para expresar su postura.Trump defendió el derecho de la Scaloneta a mostrar la bandera de Malvinas y dejó en ridículo a Milei
El portavoz del presidente de Estados Unidos rechazó las sanciones que piden los ingleses y defendió el derecho a la libertad de expresión que el gobierno libertario buscó cercenar.Anuncian acuerdo de paz entre Irán y EEUU y se reabre el estratégico Estrecho de Ormuz
Tras meses de conflicto, Estados Unidos e Irán alcanzaron un entendimiento que incluye una tregua, la apertura del comercio marítimo y negociaciones sobre el programa nuclear. Israel rechazó el acuerdo.Comentarios
Comentarios
Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno.